Como cuidar tu sistema digestivo de los parasitos

Algunos de los cuidados del sistema digestivo más importantes son la hidratación constante, seguir una dieta equilibrada, evitar azúcares, grasas saturadas y alcohol, y evitar el estrés.

El sistema digestivo es un conjunto de órganos del cuerpo humano cuya principal función es procesar los alimentos que consume y así poder absorber los nutrientes que necesita para vivir y estar saludable. Para cumplir cabalmente tan importante función, es necesario cuidarlo y mantenerlo en buenas condiciones.

Sistema o aparato digestivo

El ser humano necesita descomponer o fragmentar los alimentos para poder obtener sus propiedades nutritivas. Para hacerlo sufren un proceso complejo de degradación que comienza en la boca y termina en el ano, cuando se expulsa a través de las heces la materia residual.

El sistema digestivo es, pues, un complejo aparato que mide en total unos siete metros de largo y que involucra a numerosos órganos del cuerpo humano como la boca, la faringe, el esófago, el estómago y los intestinos, con ayuda del hígado, el páncreas y la vesícula.

¿Cómo cuidar el sistema digestivo?

Existe una serie de prácticas y rutinas que son recomendables para tener a tono todo el sistema digestivo, que además son las mismas que favorecen el buen funcionamiento integral del cuerpo.

A continuación, una lista de los principales consejos a seguir:

1- Beber suficiente agua

Nuestro cuerpo está compuesto por agua en más de dos terceras partes; es necesaria para todos los procesos internos, y el de la digestión no es una excepción.

El agua es necesaria para ayudar a descomponer los alimentos, para facilitar el paso de los nutrientes desde el intestino hacia el torrente sanguíneo y también para darle la humedad y consistencia necesarias a las heces fecales para que puedan ser expulsadas con facilidad.

Si no se ingiere suficiente agua, las heces se endurecen y se produce el indeseado estreñimiento.

Lo ideal es beber como mínimo de un litro y medio de agua (seis vasos) por día, pero esto variará en función de otros parámetros como la cantidad de otros líquidos ingeridos, el nivel de transpiración y la calidad y tipo de alimentos que se comen.

Por ejemplo, una alta ingesta de fibra requerirá de un mayor consumo de agua para poder procesarla correctamente, mientras que una dieta rica en frutas y verduras, necesita menos cantidad de agua para su procesamiento.

2- Tener una dieta balanceada

Tres de cada cinco personas sufren de trastornos digestivos de diversa índole. Esto se debe en gran parte a una mala alimentación.

Y cuando se habla de mala alimentación, no sólo se refiere a la ingesta de comida chatarra, sino a no ingerir alimentos de todos los grupos alimenticios en forma balanceada.

Cada tipo de alimento proporciona nutrientes diferentes que sirven para funciones específicas. Es por ello que es imprescindible alimentarse equilibradamente, ingiriendo proteínas, carbohidratos y grasas, así como también vitaminas, minerales y agua.

3- Respetar los horarios para comer

Además de comer balanceadamente, es importante respetar los horarios para hacerlo, de manera de que no se interrumpa el largo proceso de la digestión.

Es importante tratar de comer siempre a las mismas horas y es preferible hacerlo varias veces al día en pocas cantidades, que comer mucho pocas veces al día.

Dejar al estómago inactivo por largo tiempo y luego ingerir demasiada cantidad de alimentos de golpe, ralentiza la digestión y dificulta el proceso de absorción.

4- Comer lento y masticar mucho

Es otra práctica que debe incorporarse como parte de la rutina de alimentación. Masticar varias veces la comida facilita el trabajo del resto del aparato digestivo pues, al recibir pedazos más pequeños de comida, será más sencilla su descomposición.

Por otra parte, comer lento hace que el cerebro procese y fije el acto de comer; al tener conciencia de que se está comiendo se logra mayor saciedad, se retarda el hambre y se bajan los niveles de ansiedad por comida.

5- Agregar el consumo de fibras a la dieta. La fibra es el mejor aliado del sistema digestivo porque alimenta las bacterias que digieren los alimentos y soluciona en buena medida los problemas de estreñimiento.

Además produce sensación de saciedad sin engordar. Se puede ingerir a través de frutas y verduras frescas, pero sobre todo en cereales integrales.

Las cáscaras del trigo, el arroz, el maíz y otros cereales son riquísimas en fibras naturales. Si incorporas una dieta alta en fibras, no olvides aumentar el consumo de agua para que tu cuerpo pueda procesarlas correctamente.

6- Evitar el exceso de azúcares y grasas saturadas

Todo en exceso es nocivo para la salud. El azúcar refinado es difícil de procesar y no aporta ningún nutriente al cuerpo.

Lo mismo sucede con las grasas saturadas presentes en los alimentos fritos. Es recomendable entonces no abusar de ellos.

7- Realizar actividad física regularmente

El ejercicio físico es bueno para todo, y aunque cueste creerlo, es fundamental para el buen funcionamiento del sistema digestivo.

Caminar, correr o hacer cualquier tipo de actividad física de cierta intensidad y con regularidad mantiene en movimiento y actividad constante a los intestinos, ayudándolos a descomponer los alimentos, absorber los nutrientes y las fibras y facilitando la defecación.

Asimismo, el ejercicio reduce el estrés, que es muy perjudicial para el sistema digestivo y para la salud en general.

8- Evitar el estrés y la ansiedad

El estrés y la ansiedad crónica son los principales enemigos del hombre y una de las principales causas de enfermedades graves.

El estrés desgasta todos los órganos y sistemas del cuerpo, pues el cerebro envía una señal permanente de alerta que no cesa nunca. Lentamente el cuerpo va resintiendo esa actitud perenne de caos y se acelera su deterioro.

En el caso concreto del sistema digestivo, el estrés compromete la función peristáltica que permite una correcta digestión de los alimentos, produciendo malformaciones como hernias, pólipos y quistes, así como acidez, reflujo y estreñimiento.

9- Limitar la ingesta de alcohol, picantes y alimentos irritantes

El jugo gástrico del estómago está compuesto principalmente por ácido clorhídrico y por pepsinas, que son unas enzimas que se activan con este jugo ácido y que ayudan a descomponer el bolo alimenticio. En este ambiente ácido, se desarrolla lo que se llama propiamente la digestión.

Si se introducen alimentos muy irritantes, el resultado es, literalmente, una explosión ácida que se suele sentir a nivel de la garganta y es la comúnmente llamada acidez estomacal.

Es importante incorporar todos estos consejos como prácticas habituales y diarias. El sistema digestivo es uno de los más importantes del cuerpo humano y al cuidarlo, indirectamente estamos cuidando también todos los demás órganos y sistemas, como el circulatorio, el respiratorio y el neurológico.

10- Mantener buenos hábitos de higiene

La higiene de los alimentos previene enfermedades por bacterias o virus que luego afectarán el funcionamiento de todo el cuerpo.

También es importante cuidar la salud bucal, ya que la boca, incluyendo dientes y lengua es la puerta de entrada del aparato digestivo.

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